Harald V Publicar recuerdo
Rey. Falleció el 28 de agosto de 2026 en Oslo
Muere un rey, pero también una forma de entender la monarquía. Harald V deja tras de sí 35 años de reinado y el recuerdo de un monarca que nunca quiso parecer distante.
Harald V, rey de Noruega durante 35 años y uno de los monarcas más queridos de Europa, ha muerto a los 89 años. Falleció el 28 de agosto en el Hospital Universitario de Oslo, después de varios días ingresado por una grave infección en la sangre.
Nacido en 1937 en Skaugum, Harald fue el primer príncipe noruego nacido en Noruega en más de cinco siglos. Su infancia quedó marcada por la guerra: cuando los nazis ocuparon el país en 1940, se refugió con su familia en Estados Unidos, mientras su padre, el entonces príncipe Olav, y su abuelo, el rey Haakon VII, marchaban al exilio en Reino Unido. Regresó a Noruega tras la liberación y, años después, se convirtió en heredero de una corona que asumiría en 1991, tras la muerte de su padre.
Su reinado estuvo lejos de la solemnidad distante asociada a otras casas reales. Harald rompió algunas de las reglas no escritas de la monarquía cuando se casó en 1968 con Sonja Haraldsen, una plebeya y su novia desde la adolescencia. Juntos construyeron una imagen de pareja cercana que contribuyó a modernizar la institución.
Apasionado por la vela, Harald representó a Noruega en tres Juegos Olímpicos y llegó a proclamarse campeón del mundo. Pero su mayor legado fue su manera de ejercer como rey: discreta, humana y profundamente vinculada a su país. Tras los atentados de 2011, sus palabras en defensa de una Noruega abierta, democrática y tolerante se convirtieron en uno de los momentos más recordados de su reinado.
Durante décadas fue una figura de estabilidad en un país transformado por la riqueza del petróleo, la inmigración y los cambios sociales. Nunca renunció a la corona ni quiso abdicar, convencido de que su compromiso con Noruega era para toda la vida.
Se marcha un rey que hizo de la cercanía una forma de liderazgo. Harald V deja una corona, pero, sobre todo, deja un país al que durante 35 años hizo sentir que detrás de ella había un hombre.